Anclas

A veces nos atamos a las personas, nos obligamos a seguir con ellas, a pesar de todo el daño que nos hacen, de todo el sufrimiento que nos causan, buscamos aunque sea algo pequeñito que pueda encender nuestra esperanza para aferrarnos a ellas. Para tratar de atar de nuevo nuestras vidas a sus senderos.

Pero a veces, es imposible, por mas que busques, por mas que lo intentes, ya no puedes. Y es que nuestra vida ya le queda muy grande a ese sendero. Tal vez ese sendero sea recto y nuestra vida siempre da giros inesperados.

A veces, solo a veces, no es bueno atarnos a las personas, mínimo no a personas que nos anclan, que nos detienen, que no nos dejan seguir nuestro destino.

Es muy fácil, a veces, distinguir si quedarnos y atarnos o si debemos seguir solos nuestro caminar. Si tu quieres quedarte, sin pensar, sin dudar, sin sufrir, ahí es tu destino. Si por el contrario tu tienes que buscar, y demostrar tu valor a alguien que no lo puede ver por si solo, tu destino ya esta escrito con alguien más.

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